Lecturas Bíblicas domingo 25de
julio del 2010
Salmo Responsorial
SALMO 66
R.- OH
DIOS, QUE TE ALABEN LOS PUEBLOS, QUE TODOS LOS PUEBLOS TE ALABEN
El Señor tenga piedad y nos bendiga, ilumine su rostro sobre nosotros; conozca
la tierra tus caminos, todos los pueblos tu salvación. R.-
Que canten de alegría las naciones, porque riges el mundo con justicia, riges
los pueblos con rectitud, y gobiernas las naciones de la tierra. R.-
La tierra ha dado su fruto, nos bendice el Señor, nuestro Dios. Que Dios
nos bendiga; que le teman hasta los confines del orbe. R.-
Primera Lectura
LECTURA
DE LA SEGUNDA CARTA DEL APÓSTOL SAN PABLO A LOS CORINTIOS 4, 7-15
Hermanos:
El tesoro del ministerio lo llevamos en vasijas de barro, para que se
vea que una fuerza tan extraordinaria es de Dios y no procede de nosotros. Nos
aprietan por todos los lados, pero no nos aplastan; estamos apurados, pero no
desesperados; acosados, pero no abandonados; nos derriban, pero no nos rematan;
en toda ocasión y por todas partes, llevamos en el cuerpo la muerte de Jesús,
para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestro cuerpo.
Mientras vivimos, continuamente nos están entregando a la muerte, por
causa de Jesús; para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestra
carne mortal. Así, la muerte está actuando en nosotros, y la vida en vosotros.
Teniendo el mismo espíritu de fe, según lo que está escrito: "Creí, por
eso hable", también nosotros creemos y por eso hablamos; sabiendo que
quien resucitó al Señor Jesús también con Jesús nos resucitará y nos hará estar
con vosotros. Todo es para vuestro bien. Cuando más reciban la gracia, mayor
será el agradecimiento, para gloria de Dios.
Evangelio
LECTURA
DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN MATEO 20, 20- 28
En aquel tiempo se acercó a Jesús la madre de los Zebedeos
con sus hijos y se postró para hacerle una petición. El
le preguntó:
¿Qué deseas? Ella contestó: Ordena que estos dos hijos míos se siente en
tu reino, uno a tu derecha y otro a tu izquierda.
Pero Jesús replicó: No sabéis lo que pedís. ¿Sois capaces de beber el
cáliz que yo he de beber?
Contestaron: Lo
somos. El les dijo: Mi cáliz lo beberéis; pero el puesto a mi derecha o a mi
izquierda no me toca a mí concederlo, es para aquellos para quienes lo tiene
reservado mi Padre.
Los otros diez, que lo habían oído, se indignaron contra los dos
hermanos. Pero Jesús reuniéndolos les dijo:
Sabéis que los jefes de los pueblos los tiranizan y que los grandes los
oprimen. No será así entre vosotros; el que quiera ser grande entre vosotros,
que sea vuestro servidor, y el que quiera ser el primero entre vosotros, que
sea vuestro esclavo. Igual que el Hijo del hombre no ha venido para que le
sirvan, sino para servir y dar su vida en rescate por muchos.