DEJA QUE
TU LUZ BRILLE
Una
pequeña niña se encontraba entre un grupo de personas, que eran guiadas en una
excursión por una gran catedral. Mientras el guía daba explicaciones sobre las
diversas partes de la estructura, el altar, el coro, la mampara y la nave
principal, la atención de la pequeña estaba enfocada en una vidriera de
colores.
Estuvo por largo tiempo, considerando en silencio la ventana. Al elevar la
vista hacia las figuras que formaban parte del vitral, su rostro fue bañado en
un arco iris de colores cuando el sol de la tarde inundó el ala cruciforme de
la inmensa catedral.
Cuando el grupo se preparaba para continuar la gira, la niña se llenó de
valentía y preguntó al guía: "¿Quiénes son las personas que están en ese
vitral tan hermoso?
-Esos son los santos" -respondió aquel.
Esa misma noche, mientras la niña se alistaba para acostarse, le dijo a su
madre con orgullo:
-Sé quiénes son los santos.
-¿Lo sabes? -respondió la madre. ¿Y me podrías decir quiénes son?
Sin vacilar la niña respondió:
- ¡Son las personas que dejan que la luz brille a través de ellas!
¿Estas permitiendo que la luz del Señor brille a través de tí?
Hemos sido llamados a compartir la luz de Jesús en un mundo de tinieblas. Como
rayos de luz que atraviesan el pesimismo y la oscuridad, podemos llevar
esperanza y ánimo.
Mateo 5:16
Así alumbre vuestra luz delante de los hombres,
para que vean vuestras buenas obras y glorifiquen a vuestro
Padre que está en los cielos.
Mi Corazón
Para Ti
Se cuenta la historia del ya ausente y famoso escapista Harry Houdini, que nos
permite vislumbrar el interior de su corazón.
A principios de su carrera, cuando aún estaba en un desconocido teatro de
variedades, él y su joven esposa subsistían de una semana a otra sin reserva de
alimentos o dinero. Una tarde, decidió ir al supermercado a comprar productos
alimenticios. En pocos minutos ya había regresado y estaba sentado en la mesa
de la cocina, llorando incontrolablemente.
Sin certeza de lo ocurrido, pero temiendo lo peor, su esposa intentó
averiguarlo, y ofrecerle consuelo. Al fin, controlando sus sollozos, le contó
que no lo habían lastimado ni asaltado. Explicó que en su camino al mercado, se
acercó a un joven lisiado que mendigaba alimentos. Al instante, le ofreció al
hombre todo lo que tenía y luego regresó al apartamento.
¿Por qué Harry lloraba, entonces? Había hecho algo noble. Tal vez estaba molesto
porque al ser tan impulsivo, él y su esposa se quedaron sin nada. No, él no
sentía dolor por ellos. Lloraba porque no tener más para dar.
Harry Houdini, aquel día dejó constancia de la mayor de las dividas. Mostró
compasión, y es esta la que mantiene fresco y renovado nuestro corazón.
Colosenses 3:12
Entonces, como escogidos de Dios, santos y amados, revestíos de tierna
compasión, bondad, humildad, mansedumbre y paciencia.